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Los 60K del Trail de Peñalara

Perfil T60K del Gran Trail de Peñalara.

Que mejor manera de empezar mi andadura en este nuevo blog que con la crónica de mi última “locura”. Os advierto, por si no lo sabéis aún, que corta, lo que se dice corta,  no va a ser.

Está vez se trata del Trail de Peñalara, en su versión “light” de 60 kilómetros (aunque finalmente fueron 64) y con unos 5700 metros de desnivel acumulado. Para los que no lo conozcáis también hay otras dos opciones de 80 y 110 kilómetros, pero esas son para gente mucho mas valiente.

La idea durante toda la preparación y los días antes de la carrera era la de disfrutar, pasarlo bien. A los más allegados les decía: “Se que voy a sufrir, pero no iré yo a buscar el sufrimiento, que me encuentre él”. Y vaya si me encontró… mucho antes de lo esperado y ensañándose conmigo de lo lindo.

En la salida de Miraflores nos encontrábamos, Álvaro, Carlos, Luis, Óscar y Paco, todos compañeros de Coentrena. También nos acompañaba Víctor que se unió a nuestro grupo a última hora completando una cuadrilla muy interesante y variopinta. Además estaban Luz, Mamen, Isa y Belén de voluntarias ayudando a todos los corredores. Que grandes estas chicas que nos acompañaron durante todo el día. Y que grandes todos los voluntarios, sin ellos no podríamos correr ni disfrutar de las carreras.

Faltaban pocos minutos para las 6:45 (de la mañana, ojo) y los nervios flotaban en el ambiente. Como siempre, alguna broma se escapaba, pero la tensión y el sueño hacían que el nivel de chascarrillos fuera mucho menor que en otras ocasiones. Pensaba en el tobillo derecho que todavía seguía hinchado debido a una picadura, si amigos y amigas, ¡de una picadura!. Por el tamaño debió picarme un “velociraptor” porque si no, no lo entiendo, ¡¡hay que ver como están mutando los mosquitos ibéricos!!

Mientras seguía rumiando mis problemas “tobilleros” dieron la salida, y la gente salió como loca… yo estaba “flipando” en colorines.

-¿¿Pero donde van estos??. Pienso para mis adentros, quedan mas de 60 kilómetros por delante. ¡¡Que “ansias” que es la gente!!.

Nosotros empezamos tranquilos, a nuestro ritmo, andando rápido en la subida a la Morcuera. Es una subida continua por buena pista al principio, en sombra, sin calor. Pero las sensaciones no son buenas, el estómago está raro, no me hago con los bastones y las pulsaciones están disparadas. Decido colgar los bastones y seguir a “pata libre”, sin ayuda. La cosa mejora. El ritmo es muy bueno y vamos adelantando a varios corredores. Por suerte parece que el tobillo no está dando guerra.

Llegamos al avituallamiento de la Morcuera, ¡primeros 11 kilómetros para la saca!. Recupero líquidos, tomo un gel, una pastilla de sales… dudo en si cambio el agua al “canario” o no lo hago.. decido que no.. Un par de minutos después comenzamos la bajada.

Bajando hacia Rascafría

A los 2 kilómetros de bajada y casi como si lo hubiéramos preparado de antemano paramos los siete del grupo a ambos lados  de la pista para hacer aguas menores. Bellísima estampa que disfrutaron corredores y corredoras que pasaban en esos momentos a nuestro lado.

Siendo una pista ancha y con algo de asfalto en algunos momentos, aprovechamos para trotar alegremente, todavía quedan fuerzas y el terreno te empuja a dejarte llevar. Kilómetros por debajo de 6 minutos que luego me pasarían factura.

Después de casi una decena de kilómetros en bajada llegamos a una zona de llano antes de llegar a Rascafría. Antes nos llevamos un pequeño susto al encontrarnos una “manifestación” de vacas autóctonas que intentan cortarnos el paso, pero con un par de fintas y recortes logramos deshacernos de ellas aún a  riesgo de llevarnos una cornada.

A esas alturas con mas de 20 kilómetros en las piernas el tobillo empieza a quejarse. ¡Mierda! el tendón de aquiles me va dando pinchazos. Cada zancada duele un poco mas y llegando al segundo avituallamiento no puedo correr sin cojear.

Dándole vueltas a la cabeza y algo desanimado llego junto al resto de compañeros al avituallamiento de Rascafría, kilómetro 25. Al llegar estaba el equipo “pomponero” Coentrena. A Isa, Mamen, Luz y Belén se les han unido África, Diego, Sheila, Vanesa y Vicky. Es increíble recibir tanto cariño y ánimo. Sois la leche o “You are the milk” que se diría en inglés.

Entramos en la zona habilitada de avituallamiento aunque antes nos revisan parte del material obligatorio (cosa que me parece estupenda ya que lo hacen por nuestra propia seguridad).

Estoy desanimado y un poco desmoralizado. Si el dolor persiste es imposible que pueda llegar a meta. Los pinchazos son cada vez mas fuertes y quedan.. quedan… ¡¡pfffffff!! quedan casi 40 kilómetros y un “huevo” de horas por delante. Relleno los bidones, vuelvo a tomar sales, como algo ligero del puesto y me pertrecho de nuevo para re emprender la marcha.

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Subiendo el puerto del Reventón

Empezamos la subida al puerto del  Reventón, un nombre que me evoca  no muy positivos pensamientos que digamos. Álvaro empieza a subir como si fuera montado en una moto, mientras que Carlos, Víctor y yo formamos un trío (de corredores, que no estaba la cosa para fiestas). Mas atrás quedan Óscar, Paco y Luis. Este último tuvo que abandonar por problemas con el estómago. Estoy seguro que volverá y se resarcirá de este abandono.

Las sensaciones no son malas, en la subida parece que el tobillo no molesta. El ritmo vuelve a ser bueno. Vamos adelantando compañeros, casi todos de la carrera de 110 que ya llevan un buen tute en el cuerpo. La subida es tendida, algo irregular al principio y con una pista mas amplia según te acercas a coronar el puerto. Los bastones ahora si que me ayudan y mucho. El ritmo es mas alto del esperado para esas alturas de la carrera. Noto que voy un poco con el “gancho” pero no me separo de Carlos y Víctor.

Llegamos al avituallamiento de el Reventón, 32 kilómetros, mas o menos mitad de carrera. Ahí decido que debo ir a mi ritmo, si intento seguir a estos dos me van a reventar. Cargo agua de nuevo. Tomo un gel, sales, frutos secos. Hay que coger fuerzas, se me viene encima Peñalara. Que conste en acta que no conocía la subida que me esperaba, de haberla conocido quizá la hubiera hecho la “madre del topo”.

Les comunico a mis compañeros que “si saben contar, no cuenten conmigo para el resto de la carrera”, debo controlar un poco el esfuerzo. La última subida con el ritmo fuerte que traíamos y un par de torceduras en el pie izquierdo me han dejado tocado y bastante cansado.

Empiezo la subida tranquilo, el terreno, con sus piedras sueltas, sus raíces y demás accidentes no facilitan mi tránsito.  A lo lejos se ve Peñalara, pero muy a lo lejos. Paso tras paso parece que se acerca, mucho mas lento de lo que me gustaría. Mas o menos a mitad de la subida pregunto a un hombre que estaba animando cuanto queda para coronar: – Unos 50 minutos, me dice. Me quedo de piedra. Pero si está ahí al lado.. Iluso de mi. No sabía nada sobre algo llamado el “Risco de los Claveles”.

Laguna de los Pájaros

Laguna de los Pájaros

Llego a la laguna de los Pájaros y miro hacia arriba. Madre del amor hermosoooooooo!!! ¿¿¿Pero que hacen esos ahí arriba “triscando” cual cabras montesas???. Decido tomarme un gel ya que me noto muy flojo de fuerzas, varios tropezones y otro par de torceduras del tobillo izquierdo me lo venían avisando. Empiezo la subida muy muy lentamente, poniendo todo el cuidado en cada paso. No tengo muchas fuerzas y el equilibrio no es un punto fuerte.

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Peñalara

Esta parte es peligrosa, si, PELIGROSA. Por lo menos para mi. Noto un par de extrañas protuberancias en la garganta… Ups! llevo los huevos de corbata, si. Ahora me río o sonrío, pero en ese momento estaba realmente asustado, aterrado y acongojado. Un par de veces estuve a punto de quedarme entre dos peñascos sin poder dar un paso atrás o adelante. Poco a poco y con muchísimo cuidado fui tirando para adelante.

No se como pero llego a la cima de Peñalara. Ni una mísera foto soy capaz de hacer desde el punto mas alto de la carrera. Veo a Dani que está allí de voluntario, me grita, me abraza y en ese momento soy incapaz de contener las lágrimas. Empiezo a llorar como un crío pequeño, sale toda la tensión acumulada de los últimos minutos, todo el miedo que he pasado, el dolor y la fatiga. Le digo que esto es muy duro y me contesta que yo puedo, que lo mas difícil ha pasado. Me da otro abrazo y comienzo a descender hacia Cotos. Llevo unos 42 kilómetros.

Empiezo a bajar y entre la piedra suelta y el dolor de mi pie izquierdo me es imposible trotar. Los cuádriceps también se quejan, el pie derecho se une a la fiesta, vaya jolgorio que han montado, parezco Chiquito de la Calzada. Cada paso, cada tropezón es una tortura. Me pasan varios corredores. Un joven con una cámara de vídeo me pregunta que tal voy, le digo que “hecho una mierda, pero acabo como sea, aunque tenga que llegar a 20 uñas a Navacerrada”. De repente oigo gritos que llegan desde abajo “Caaaarloooos, Caaaarlooooos”. Son las pomponeras que están en Cotos. Miro el reloj y no se cuanto me queda para llegar, pero hago cuentas para saber lo que me sacan Víctor y Carlos.

Poco a poco me acerco al avituallamiento de Cotos. Cuando al salir de una curva lo veo un poco mas abajo el corazón me da un vuelco. Allí están todas las chicas de Coentrena de nuevo y esta vez también están Carmen, Maria Luisa y Marta! Empiezan a gritar cuando me ven.. El pulso se acelera. Llegan hasta mi, sigo trotando como puedo. Me abrazan, me besan (y eso que llevo Eau de Choto pour homme).

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En Cotos con las pomponeras Coentrena

Llego hasta el punto de control y me dejo caer en un banco de piedra. Me preguntan como voy y empiezo de nuevo a llorar. Estoy roto, cansado, tengo el tobillo izquierdo bastante mal, los dos pies me duelen, las rodillas se van acordando de mis ancestros, pero pese a todo no pienso tirar la toalla. Las lágrimas son por la tensión, por la emoción… no se puede explicar si no has pasado por algo así.

Engullo mis frutos secos, algo de membrillo del avituallamiento, bebo agua, me preparo un bidón de isotónica, me quito los calcetines, me limpio los pies, observo el tobillo izquierdo, está hinchado. El derecho parece que aguanta, la picadura no está molestando tanto como pensaba. Me embadurno de vaselina (los pies nada mas), me cambio los calcetines y decido no tomar nada para el dolor del tobillo.

Aquí hago un inciso. En este tipo de pruebas sometemos al cuerpo a una carga, a nivel fisiológico, brutal (corazón, riñones, higado..), si me hubiera tomado un ibuprofeno por ejemplo, le hubiera metido mucha mas caña aún, pudiendo tener algún problema incluso. Así que salvo por causas de fuerza mayor intentad no “meteros” nada para el cuerpo en este tipo de situaciones.

Mientras me preparo para salir, me encuentro con Virginia (@VirtxoRoca). Me da una alegría enorme conocerla después de estar siguiéndonos por  las redes sociales desde hace mucho tiempo.

Marta me pregunta preocupada que si estoy bien. Le digo que si. Me quedan 7 horas de margen para hacer los 15 kilómetros que faltan, así que voy a acabar si o si. Le doy un beso y tiro hacia la Bola del Mundo.

Empiezo la subida con fuerzas. El tobillo parece que se queja menos subiendo y los pies están algo mejor después del cambio de calcetines. Saco los bastones de nuevo y aprieto el paso todo lo que me es posible. La subida es muy dura, continuos repechos por la loma del Noruego. La suerte está de mi lado y las nubes cubren el sol y el viento hace que la temperatura no sea  muy alta. Adelanto a un par de corredores y charlo un rato con otro compañero. La cima se acerca lentamente y sé que desde arriba sólo quedará la bajada hasta Navacerrada y ese tramo me lo conozco muy bien.

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Llegando a la Bola

Llego a Bola y según planto el pie en la pista de hormigón mi tobillo y pie izquierdo me dicen que adonde voy con esas prisas. Mi gozo en un pozo. Imposible correr en la bajada. Otra vez dolor en cada paso, pinchazos en el tobillo y los cuadriceps jurando en arameo. En el avituallamiento de Bola ni siquiera paro. Paso el control y me tomo un gel de cafeina de Victory Endurance que de nuevo me saca del sopor y cansancio mental que llevaba. La llegada a la zona de la “tubería” tampoco arregla mucho el problema con el hormigón. Los pies no pueden mas. Las piedras sueltas son una trampa mortal a estas alturas del partido. Alterno el trote cochinero con un paso rápido algo lastimero.

Bajo deseando que llegue la pista que nos lleva a la Barranca. Pero los “amigos” de la organización nos llevan “atrochando” por un sendero lleno de piedras, raíces y pequeños desniveles que matan a mi tobillo y  hacen que vaya soltando improperios (reconozco que no soy muy fino). Estos últimos kilómetros se me hacen eternos, no llevo referencias de GPS y no se los kilómetros que me quedan. ¡¡Por fin veo la pista!! Empiezo a trotar como puedo, los excursionistas me aplauden y me dan ánimos… y se me vuelven a saltar las lágrimas, soy el Bustamante de esta carrera!!

Llego al último control esperando ver a Arantxa y Lolo, pero no están. Ha debido acabar su turno. Sigo bajando y en el parking les veo junto con Irene y Ana Azpilicueta (@RinconGrafista). ¡Como no! otra vez se me saltan las lágrimas, les pregunto cuanto me queda. 4 kilómetros dicen y no puedo por mas que acordarme de todos los muertos de alguien… Lolo me acompaña unos metros dándome ánimos y diciéndome que lo tengo hecho. Se que tiene razón, que ya nada puede pararme, ni el cansancio ni el dolor podrán conmigo.

Empiezo a acelerar en la bajada por la pista, no pienso en nada, intento no sentir nada, sólo quiero correr lo mas rápido posible. Paso a un par de corredores. Cruzo la carretera, entro en Navacerrada. No tengo referencias de la distancia, pero a lo lejos oigo al speaker. Aprieto los dientes y acelero un poco mas, no se de donde saco las fuerzas, pero ahí están. Paso una plaza, otra, la gente me aplaude y de repente veo la meta.. Un pasillo de gente, niños que me dan la mano y al fondo el arco de llegada.

Finisher

Finisher

Allí están de nuevo las pomponeras. Gritando, riendo y aplaudiendo. Me llevan en volandas. Entro en meta sonriendo, gritando de rabia, de orgullo, de felicidad. Ha sido duro, muy muy duro. Sin duda lo mas difícil que he hecho nunca, pero lo he conseguido. He acabado. Felicidad absoluta.

Recibo besos, abrazos, felicitaciones. Estoy en una nube. Alguien le dice al speaker que soy “El Tío del Megáfono”, se acerca y me pregunta que me ha parecido la carrera, “lo segundo mas duro que he visto hoy, lo primero no te lo puedo decir que hay niños delante”. Se queda a cuadros mientras el resto se ríe y yo le sonrío a el. Tras casi 11 horas y media de sufrimiento acabar con un chascarrillo, es la única manera que sé de hacer las cosas.

Tras la ducha y el cambio de ropa estuvimos esperando al resto del grupo. Álvaro, Carlos y Víctor habían llegado bastante antes que yo. Óscar y Paco llegaron menos de una hora después mía. Sólo faltaban los valientes Diego y Anita que se estaban pegando con los 85 kilómetros de su prueba. Casi a las 11 de la noche llegaron y estuvieron arropados por todo el equipo. Es sin duda alguna lo mas bonito que saco de esta experiencia, el cariño y el apoyo de todo el equipo Coentrena.

Sentado mientras tomaba una cerveza al poco de llegar a meta juré que nunca volvería correr esta carrera. Hoy, mas de una semana después sólo pienso en el momento que vuelva a enfrentarme a esa subida a Peñalara. Pero eso será otra historia y tendrá que esperar. Hay otros objetivos a la vista.

Mil gracias a todos los que me habéis apoyado, sobre todo a Marta que me aguanta todo, a Óscar de las Mozas por prepararme y tener la paciencia que tiene conmigo. A todo mi familia Coentrena, somos mucho mas que un equipo o un grupo de amigos que corren juntos, os quiero. También a Pablo de los Drinkingrunners que estuvo al pie del cañón todo el día pendiente de mi. Al resto de los Drinkingrunners que también estuvieron a mi lado vía Whatsapp y Twitter. Y como no, muchas gracias a todos y todas los amigos y amigas de Twitter que estuvieron animando durante mas de 11 horas.

Gracias por leerme.

 

 

 

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39 comentarios el “Los 60K del Trail de Peñalara

  1. uFFFF los pelos de punta, todo un ejemplo de superacion Alberto.

    Un fan… y los sabes

  2. De mayor quiero ser como tu…pero en guapo…;) que llegues a meta como lo hiciste y que te queden ganas de bromear al speaker….lo mejor de toda la crónica…#muyfan

  3. Correr con un trail tobillo a la virulé es un desafío que se hace, aún más, cuesta arriba. Y acabarla es ya toda una proeza. Tenía razón Contador, vale la pena rascar unos segundos solo para sentir de cerca esta aventura. Gran crónica, aún mejor carrera.

    A cuidarse.

  4. Eres el mas mejor!! De mayor quiero ser como tu!!!

  5. Muy bonita la crónica, ya sí que hemos estado contigo todos los km que no sabíamos de ti. Tendríamos que haber gritado más!!!, eres un auténtico crack…y después de Peñalara, a emular las palabras de Niestze en boca de Zaratustra: “lo que no nos mata, nos hace más fuertes”. Campeóooooooonnn!!! Un besazo. Lovllu

  6. Emocionante,maravillosa,preciosa crónica escrita con el corazón . !!!!
    Ya sabes q yo te escucho mucho !!!
    Un beso enorme con permiso de Marta y Luis !!!

  7. Ya te lo dije y te lo repito Me tienes que llevar un día hasta Peñalara. Grande compi!

  8. Ahora mismo solo siento orgullo, respeto y profunda admiración. ERES LA HOSTIA. Y te adoro.

  9. Plas plas plas plas (http://www.altepeter.com/misc/giftopng.php?image=http://altepeter.com/stuff/imgs/applause.gif)

    Me lo he pasado genial leyendolo, tánto que tengo ganas de irme a “sufrir” como tu.

    Por cierto, pagaría por estar en meta y oírte decir eso. Jajajajajaja Hilarious!!!

  10. Que buenos recuerdos me trae leerte hoy cuando casi se van a cumplir dos semanas del TP60km.
    Recuerdo que el año pasado al cruzar la meta dije como tu: “nunca mas me volverán a ver por aquí”, un año después dando al F5 actualizar para hacerme con una de las plazas que se agotaron en 20 minutos para correr este año.
    Ahora se que mientras la salud me acompañe intentare estar aquí año tras año, ¿en cuál de las tres versiones?, nadie lo sabe.
    Encantado por fin de conocerte “in person” ese mismo día, tengo que reconocer que tienes unos huevos enormes. Cuando antes de Rascafría te vi y me dijiste que ibas ya jodido por la picadura no me habría jugado un dedo por ti, tiraste de cabeza 😉
    Abrazos y nos veremos también en Magovia’14, jejeje.

  11. ¡Muy grande campeón! Como siempre, un placer leer cada cosa que escribes. Gracias por compartir esta experiencia con nosotros. ¡Muchas metas por cumplir aún! 🙂

  12. Muy linda crónica…y divertida! Me encantó leerla. De grande quiero ser como vos! jejeje (creo que se me pasó la vez!..ups!) Besotes!!!

  13. Fantástica vivencia y con tu toque de humor que casi…casi me quita el miedo a participar el año que viene 😉 Pero creo que tengo el veneno ya dentro ¿Será ese mosquito cabrón?
    Un abrazo!!

  14. Que grande eres Alberto!!! Espero una dedicatoria y firma de la portada de esa revistas pq estoy convencida q TIENE q ser tuya… Admiración es poco. Vales un montón joder!!!

    • Muchas gracias Arancha!
      Como he dicho en otro momento, no mucho mas grande que el resto de corredores que se enfrentaron a la carrera.
      Lo de la portada… pues ya veremos. Cualquiera de los 5 finalistas se lo merece también.
      Gracias por leerme.
      Un besazo!

  15. Que grande eres!!! Todos sabíamos que podías con ello…
    Gran cronica, deseando leer la siguiente…

  16. Ole, ole y ole! Tela tiene proponerse hacer algo así. Y un par de narice por no decir otra cosa, acabarlo aún sabiendo que es duro, vas cansado, con dolor,…
    ENHORABUENA!!!
    Muak!
    Marta 😉

  17. Pedazo de crónica, ¿para cuando el film? Viendo los quejidos que te ha pegado el cuerpo me recuerdas a mi primer TP60. Lo bueno es que el del año que viene te lo merendarás mucho más fácilmente, te lo juro por Snoopy!
    Lo del “no repito ni de coña el año que viene” es un clásico que dura unos 30′ , luego se pasa viendo un poco de TrailPorn… Je je je
    Nos vemos, fiera! 🙂

  18. Jajajaja Que excelente relato te pasaste, felicitaciones Máquina!!!

  19. […] mi corazoncito otras dos carreras: la Madrid – Segovia de 2013 (mi primer 100K) y el Trail de Peñalara de 2014 (mi primer ultra de montaña). Estas dos son sin duda en las que mas he puesto a prueba tanto a mis […]

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