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Crónica Del Maratón De Las Vías Verdes

Aviso a navegantes y lectores, se avecina una crónica de las mías. Así que poneos cómodos, esto os va a llevar un rato, al menos 5 minutos. No os quejéis que es lo que tardáis mas o menos en correr un kilómetro.

El domingo pasado corrí mi carrera número 100 y la casualidad o el destino (vaya usted a saber) hizo que esta coincidiera con mi participación en los 30 kilómetros del Maratón de la Vía Verde del Tajuña. Lugar por el que he corrido y entrenado en innumerables ocasiones. Se podría decir que es mi hábitat natural.

Vía Verde del Tajuña

Vía Verde del Tajuña a su paso por Morata.

Antes de nada quiero agradecer a la organización todo lo que ha hecho para que la carrera sea un autentico día de disfrute y diversión. Desde la entrega del dorsal hasta el avituallamiento posterior a la carrera. Todo ha sido fantástico. Gracias también a todos los voluntarios. Como digo siempre, sin ellos nosotros no podríamos disfrutar de estas pruebas.

No todos los días se celebra un centenario y eso, os lo creáis o no, me tenía un poco “inquieto”. Sabía que iba a ser un día de fiesta, el recorrido y la compañía no podían ser mejores (bueno, faltaban algunos amigos y ellos saben que les eché de menos). Para darle mas emoción al “asunto” me llevé a mi compañero: ¡el megáfono!

La mañana amaneció fría, pero menos de lo esperado y también algo ventosa, también menos de lo esperado. Bajé tranquilamente hasta la zona desde donde salían los autobuses hacía Perales de Tajuña (punto de salida de la carrera de 30 kilómetros).

En el autobús, mientras esperaba a José Luis (mi “brother” Cacahuetil) que venía con la hora pegada al culo, charlé tranquilamente con Pedro y otro compañero de Ven y Corre. El trayecto hasta Perales no llegó a los 10 minutos. La vuelta, corriendo se hizo un poco mas larga… pero poco mas.

Llegamos a Perales y el sol nos saluda tímidamente. Nos encontramos con mas amigos. En seguida llegan Juan, Ángel, Rafa, Javier y Héctor. El sexteto estaba listo para salir. Un par de fotos de rigor antes de la salida y empezamos a calentar el ambiente al grito de. “EL TAPICERO, HA LLEGADO EL TAPICERO…. TAPIZAMOS SILLAS, SILLONES…”. La gente nos mira sin dar crédito… normal.

Maratón Vías Verdes

Foto de equipo en Perales. Listos para salir.

Salimos en plan tranquilo, sin forzar. Saludando a los pocos lugareños que a esas horas están en pie. Los cuerpos de seguridad del estado responden sonrientes a nuestros saludos: “¡Buenos días señor superagente!” (Otro clásico que no falla). Los kilómetros empiezan a pasar y salimos de Perales a superando un pequeño repecho.

La carrera se empieza a estirar. Llevamos unos 5 kilómetros y las distancias entre corredores se empiezan a ampliar, delante nos sacan unos 50 metros y por detrás nos siguen mas o menos a la misma distancia. En esta carrera lo normal es que vayas bastante parte en solitario. Animación no hay mucha, pero tampoco hace falta, el entorno lo compensa.

Seguimos sumando kilómetros con continuos y pequeños toboganes camino de Morata. Los avituallamientos son una pasada, fruta, gominolas, frutos secos, agua, isotónica y Coca Cola. Yo voy bebiendo agua solamente. Jose me pasa algunas gominolas Energy Boost de Victory Endurance y con ellas voy tirando.

Maratón Vías Verdes

¿Me han robado el megáfono? No, estaba tomando una gominola y me captó el fotógrafo.

Llegamos a Morata y empieza lo “bueno”, la subida hasta la cementera. Unos 5 kilómetros, casi 6 de continua subida. Amenizada de nuevo con el megáfono (que ya empieza a pesar) y por los ánimos de los ciclistas que nos cruzamos por la Vía. En este momento Ángel, Rafa, Javi y Juan atacan de lejos en plena subida. Nos quedamos José, Héctor y el megáfono y yo atrás subiendo sin prisas.

El viento empieza a pegar mas fuerte cuanto mas subimos. Poco antes de culminar la “escalada” a la cementera acelero un poco y me despido de mis compañeros. El megáfono me pide que vaya a la caza de los cuatro “escapados” que llevo delante. Controlo el ritmo al comienzo de la bajada, conozco el recorrido y se que después de 5 kilómetros de bajada quedan otros 5 de llano y algún repecho duro.

A falta de 5 kilómetros alcanzo a Ángel y Rafa. Van cómodos, sin forzar, charlando. Les guiño el ojo de manera pícara y les adelanto sin contemplaciones. Oigo algún comentario lascivo sobre mis nalgas (lo se, es inevitable), pero no puedo pararme a darles lo que se merecen. Sigo raudo y veloz hacía la meta (eufemismo 100%).

El repecho del Hospital se hace duro, muy duro. Son sólo 250 metros pero que después de 27 kilómetros te dejan tocado. Si no fuera porque le tengo mucho cariño y estima, hace tiempo que habría dejado al megáfono en alguna cuneta. Ya no se de donde agarrarlo y las piernas duelen por la descompensación de la zancada. Aunque no os lo creáis el “mamoncete” pesa lo suyo.

Maratón Vías Verdes

Disfrutando a dos kilómetros de meta.

Sólo quedan un par de kilómetros y regulo el ritmo, quiero disfrutar (mas aún) de estos metros. Recuerdo alguna de las carreras, a muchos de los compañeros con los que he corrido. Me acuerdo de mi padre que ya no está. Dedico esos metros a mi hermano, mi cuñado, mi hermana, mi madre, mi sobrino… También pienso en Patri, la hermana de Mónica, que está pasando un mal momento.

Entro en el último kilómetro y allí está Marta. ¡Pobrecilla! Hace mas frío que alicatando iglús y está esperándome (se merece un monumento o una tarde en el Ikea). Llego hasta ella, me paro, le doy un beso y un abrazo (aunque me dice que huelo a choto no la suelto fácilmente). Arranco y sigo, ya sólo quedan 500 metros.

Entro en el estadio, me recreo, sonrío, miro a la gente que ya ha llegado a meta, me saludan algunos conocidos, vuelvo a sonreír, soy FELIZ. Sólo son unos momentos de felicidad plena, pero merece la pena todo el esfuerzo por sentirlos.

Maratón Vías Verdes

100 carreras. Feliz.

En meta ya están Juan y Javier, les abrazo. Juntos esperamos a que llegue el resto del grupo. Poco a poco todos llegan, sin contratiempos, cansados pero muy contentos. Ha sido una gran mañana de #Run4Fun.

Saludo a Sonia, una de las cabezas visibles de la organización (gracias de nuevo por todo). Recogemos nuestra bolsa del corredor, nos cambiamos y nos dirigimos a rehidratarnos y celebrar que hemos acabado otra carrera. Invito yo, que para eso cumplo 100 carreras.

El año que viene si no hay ningún contratiempo volveré a correr esta carrera y os recomiendo a todos que la probéis. Seguro que os encantará.

Creo que al final han sido algo mas de 5 minutos… disculpad si no he calculado bien pero me ha fallado el GPS…

¡Gracias por leerme!

 

 

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4 comentarios el “Crónica Del Maratón De Las Vías Verdes

  1. Un aniversario estupendo!!!! Ni frío ni viento….solo diversión y amistad!!! A por las siguientes 100 carreras.

  2. […] Aunque por el titulo lo parezca, esto no es un post de motivación. Sólo es una idea, no muy buena que digamos, que tuvo mi “hermano” José Luis corriendo los 30 Kilómetros del Maratón de las Vías Verdes. […]

  3. […] este camino de asfalto rojo me trae otro muy buen recuerdo ya que por el participé en mi carrera número 100. Fueron los 30 kilómetros del Maratón de las Vías Verdes del año 2015. Este año no pienso […]

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